Cirugía refractiva: cómo saber si eres candidato a LASIK, PRK u otras técnicas modernas

La cirugía refractiva ha transformado la forma en que millones de personas corrigen sus problemas visuales. Gracias al avance de la tecnología láser y de las técnicas quirúrgicas, hoy es posible tratar de manera segura y eficaz defectos como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, reduciendo o incluso eliminando la dependencia de lentes ópticos. Sin embargo, no todas las personas son candidatas para los mismos procedimientos. Conocer qué opciones existen y cómo se determina la idoneidad de cada paciente es clave para tomar una decisión informada y segura.

¿Qué es la cirugía refractiva?

La cirugía refractiva es un conjunto de procedimientos diseñados para corregir la forma en que la luz entra al ojo. Cuando la córnea o el cristalino no enfocan correctamente la luz sobre la retina, se produce una visión borrosa. Esto da origen a defectos refractivos como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Las técnicas refractivas modernas utilizan láser o procedimientos especializados para modificar la curvatura de la córnea o sustituir el cristalino, logrando una mejor calidad visual.

A diferencia de los lentes ópticos, que solo compensan el problema, la cirugía busca corregirlo de manera permanente, ofreciendo una solución más estable y cómoda a largo plazo.

¿Qué problemas visuales se pueden corregir?

Las técnicas refractivas actuales están diseñadas para tratar principalmente tres tipos de defectos visuales:

La miopía, que provoca dificultad para ver de lejos; la hipermetropía, que afecta la visión cercana; y el astigmatismo, que genera imágenes distorsionadas tanto de cerca como de lejos. En algunos casos también se puede abordar la presbicia mediante técnicas específicas o combinadas, especialmente en pacientes mayores de 40 años.

La magnitud del defecto visual, la estabilidad de la graduación y las características del ojo son factores clave para definir qué técnica es la más adecuada.

¿Cuáles son las principales técnicas modernas?

Actualmente existen diversas opciones dentro de la cirugía refractiva, y cada una está indicada para perfiles específicos de pacientes.

LASIK

El LASIK es una de las técnicas más conocidas. Consiste en crear un delgado flap en la córnea y luego utilizar un láser para remodelar el tejido interno. Se caracteriza por una recuperación rápida y mínimas molestias postoperatorias. Es ideal para pacientes con córneas adecuadas en grosor y sin enfermedades oculares.

PRK

La PRK es una técnica en la que no se crea flap corneal. En su lugar, se retira la capa superficial de la córnea y se aplica el láser directamente. Es una excelente opción para personas con córneas más delgadas o para quienes practican deportes de contacto. La recuperación visual es más progresiva que en LASIK, pero los resultados finales son igualmente efectivos.

Otras técnicas refractivas

Además de LASIK y PRK, existen técnicas como SMILE, implantes de lentes fáquicos o el reemplazo del cristalino en pacientes con presbicia o cataratas incipientes. Estas opciones amplían las posibilidades de tratamiento para personas que no califican para las técnicas tradicionales.

¿Cómo se determina si eres candidato?

No basta con tener miopía o astigmatismo para someterse a cirugía refractiva. El proceso de selección es fundamental para garantizar seguridad y buenos resultados.

Estabilidad de la graduación

Uno de los criterios más importantes es que la graduación se haya mantenido estable durante al menos uno o dos años. Cambios frecuentes en la receta indican que el ojo aún no está listo para una corrección definitiva.

Grosor y forma de la córnea

La córnea debe tener un grosor suficiente y una forma regular para que el láser pueda actuar de manera segura. Para esto se realizan estudios como topografía y tomografía corneal, que permiten analizar su estructura en detalle.

Salud ocular general

No se recomienda cirugía refractiva en pacientes con queratocono, glaucoma no controlado, infecciones oculares activas, enfermedades inflamatorias o problemas severos de ojo seco. La salud general del ojo es tan importante como el defecto refractivo.

Edad y expectativas

La mayoría de los pacientes candidatos tiene más de 18 años. En personas mayores de 40, es importante evaluar la presbicia, ya que puede requerir una estrategia diferente o una combinación de técnicas.

¿Qué exámenes se realizan antes de la cirugía?

La evaluación preoperatoria es una de las etapas más importantes del proceso. Incluye pruebas de agudeza visual, medición de la presión intraocular, estudios de la córnea, análisis de la retina y evaluación de la película lagrimal. Estos exámenes permiten detectar cualquier condición que pueda afectar la seguridad o los resultados del procedimiento.

Con esta información, el especialista define si el paciente es candidato y cuál es la técnica más adecuada para su caso.

¿Qué se puede esperar durante el procedimiento?

La mayoría de las técnicas refractivas se realizan de forma ambulatoria y con anestesia en gotas. El paciente permanece despierto, pero no siente dolor. El tiempo de láser suele ser de pocos segundos por ojo, y todo el procedimiento dura generalmente menos de 30 minutos.

Después de la cirugía, el paciente descansa brevemente y puede regresar a casa el mismo día.

¿Cómo es la recuperación?

La recuperación depende de la técnica utilizada. En LASIK, la visión suele mejorar rápidamente, incluso al día siguiente. En PRK, la recuperación es más gradual y puede tomar varios días o semanas hasta alcanzar la máxima nitidez.

En todos los casos se indican colirios, controles periódicos y ciertas restricciones temporales para proteger los ojos durante la cicatrización.

¿Qué resultados se pueden esperar?

La gran mayoría de los pacientes logra una mejora significativa en su visión y una reducción importante en el uso de lentes ópticos. Muchas personas alcanzan visión cercana a 20/20 o mejor, aunque los resultados individuales pueden variar según el defecto inicial y las características del ojo.

Es importante tener expectativas realistas y entender que la cirugía mejora la visión, pero no detiene el envejecimiento natural del ojo.

Una decisión que debe ser personalizada

La cirugía refractiva no es un tratamiento estándar para todos. Cada ojo es diferente, y cada paciente tiene necesidades y objetivos particulares. Por eso, una evaluación profesional es esencial para determinar si LASIK, PRK u otra técnica moderna es la mejor opción.

Elegir el procedimiento adecuado, en el momento correcto y con un equipo especializado, es la clave para lograr una visión más clara, estable y duradera.

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